viernes, 20 de marzo de 2009

Qué es la Cuaresma






La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo.


La Cuaresma dura 40 días; comienza el Miércoles de Ceniza y termina antes de la Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo. A lo largo de este tiempo, sobre todo en la liturgia del domingo, hacemos un esfuerzo por recuperar el ritmo y estilo de verdaderos creyentes que debemos vivir como hijos de Dios.


El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia. Es un tiempo de reflexión, de penitencia, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual.


En la Cuaresma, Cristo nos invita a cambiar de vida. La Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas. Nos invita a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesucristo, ya que por acción de nuestro pecado, nos alejamos más de Dios.


Por ello, la Cuaresma es el tiempo del perdón y de la reconciliación fraterna. Cada día, durante toda la vida, hemos de arrojar de nuestros corazones el odio, el rencor, la envidia, los celos que se oponen a nuestro amor a Dios y a los hermanos. En Cuaresma, aprendemos a conocer y apreciar la Cruz de Jesús. Con esto aprendemos también a tomar nuestra cruz con alegría para alcanzar la gloria de la resurrección.


40 días


La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. En ésta, se habla de los cuarenta días del diluvio, de los cuarenta años de la marcha del pueblo judío por el desierto, de los cuarenta días de Moisés y de Elías en la montaña, de los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública, de los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto.


En la Biblia, el número cuatro simboliza el universo material, seguido de ceros significa el tiempo de nuestra vida en la tierra, seguido de pruebas y dificultades.

La práctica de la Cuaresma data desde el siglo IV, cuando se da la tendencia a constituirla en tiempo de penitencia y de renovación para toda la Iglesia, con la práctica del ayuno y de la abstinencia. Conservada con bastante vigor, al menos en un principio, en las iglesias de oriente, la práctica penitencial de la Cuaresma ha sido cada vez más aligerada en occidente, pero debe observarse un espíritu penitencial y de conversión.

J.A.J.E <-- Los mecanicos de Lengua

jueves, 26 de febrero de 2009

jueves, 19 de febrero de 2009

Generación del 27



La llamada Generación del 27 fue una constelación de autores que se dio a conocer en el panorama cultural español alrededor del año 1927, con el homenaje que se dio al poeta Luis de Góngora en el Ateneo de Sevilla, en el que participó la mayoría de los que habitualmente se consideran miembros de la misma. Actualmente todos los integrantes de La Generación del 27 han fallecido, el último Rafael Alberti, el 28 de octubre de 1999.

El concepto de generación ha sido discutido, ya que es de naturaleza historiográfica y los autores que engloba no cumplen los criterios que Petersen asigna al mismo; se trata más bien de un "grupo generacional", de una "constelación" o de una "promoción" de autores. sin embargo, "generación" ha sido admitido por su comodidad y la costumbre; sin embargo la cuestión de la calificación delimitatoria de la misma ha sido ya más diversa y polémica: se ha propuesto llamarla de otras maneras, como: Generación de la Dictadura, Generación Guillén-Lorca (nombres del mayor y más joven de sus autores), Generación de 1925 (media aritmética de la fecha de publicación del primer libro de cada autor), Generación de las Vanguardias, Generación de la amistad, Generación de la República, etc.

ALGUNOS AUTORES

Pedro Salinas

Nació en Madrid, fue profesor de literatura en varias universidades. Influido por la obra de Juan Ramón Jiménez, cultiva la poesía pura. Al igual que Juan Ramón intenta entrar en la esencia oculta de las cosas, con una poesía intelectualizada, aparentemente sencilla. Su obra se diferencia en tres etapas:
1ª Etapa: mezcla la poesía pura y temas futuristas (bombilla, automóvil,…). Destacan: Presagios,Seguro azar y Fabula y signo
2ª Etapa: es la más importante. Presta atención al mundo íntimo y al amor como experiencia gozosa. Predomina el diálogo y un lenguaje conceptual. Es característico el verso corto heptasílabo y silvas sin rima. Destacan:
La voz a ti debida, extrae el título de la Égloga III de Garcilaso. El amor aparece esencializado en los pronombres yo y tú para referirse a la pareja tu-yo, cuyo centro es la mujer.
Razón de amor, continuación del libro anterior, donde prosigue la racionalización del proceso amoroso.
Largo lamento, poemario sobre el desamor y la muerte del amor, que vive con resignación y agradecimiento de lo vivido.
3ª Etapa: escrita ya en América. El contemplado'’ alude al mar que es su interlocutor. Todo más claro, angustia que le provoca la civilización tecnológica contemporánea y los horrores de la Guerra Civil y la 2ª Guerra Mundial, y Confianza, que cierra su obra poética.


Federico García Lorca

Nació en Granada, en 1898. Sus estudios de Letras y Derecho no le interesaron tanto como la música; fue amigo entrañable de Manuel de Falla, de quien luego se distanció. Se instaló en la Residencia de Estudiantes, donde convivió con numerosos artistas (Salvador Dalí y Luis Buñuel en especial). Tras vivir una temporada en Nueva York, regresa a España y en 1932 funda La Barraca, grupo teatral universitario con el que recorre nuestro país representando obras clásicas. Participa en ciertas actividades públicas de signo izquierdista y muere asesinado por los nacionalistas en Viznar (Granada). Su asesinato produjo gran conmoción mundial.
En la obra de Lorca se aúnan lo culto y lo popular, lo tradicional y lo vanguardista. Conocía los cancioneros tradicionales y la poesía oral del pueblo andaluz. Su tema era la frustración en dos vertientes, la ontológica y la social; desarrolla este tema en un rico estilo poético, con uno de los sistemas simbólicos más complejos de la literatura española, formado por elementos extraídos sobre todo de tres fuentes: la superstición popular, Shakespeare y la Biblia. Le obsesionan temas como la soledad o el destino trágico, y la lucha de los seres marginados (el homosexual, la mujer, el niño, el deforme, el viejo impotente, la solterona, la estéril, el gitano, el negro...) contra una sociedad opresiva basada en los convencionalismos. Su obra se separa en dos etapas, una neopopularista y otra en que se acerca al Surrealismo.
De la primera etapa destacan:
Poema del cante jondo, que se inscribe dentro de la línea neopopularista de la G. 27 y utiliza varios poemas cortos que pueden leerse como poemas independientes o como fragmentos de uno largo encadenados. Se utiliza el pie quebrado.
Romancero Gitano, en la misma línea neopopularista, está compuesto por 18 romances. El protagonista es el gitano que simboliza el hombre puro e inocente, enemistado con las leyes y normas sociales, representadas por la Guardia Civil (su antagonista).
De la Segunda destacan:
Poeta en Nueva York, el poeta se ahoga en aquel mundo que convierte al hombre en una pieza de un gran engranaje. Con procedimientos claramente surrealistas, Lorca alza el grito en pleno Crack del 29 y su protesta contra aquella colmena inhumana; los negros, en especial, merecen su piedad.
Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, planto compuesto a la muerte de un torero amigo suyo.
Sonetos de amor oscuro, publicados póstumos, son la expresión de un erotismo homosexual dramático.

J.A.J.E <-- Los mecanicos de Lengua

viernes, 13 de febrero de 2009

El Dia De Andalucia



Himno de Andalucía



El himno de Andalucía tiene su origen popular y procede de el 'Santo Dios', una canción de origen religioso que entonaban los campesinos de diferentes zonas de la región durante el trabajo de la siega de los campos. Posteriormente, tanto la letra como la música fueron anotadas por Blas Infante .


La bandera blanca y verde vuelve tras siglos de guerra a decir paz y esperanza bajo el sol de nuestra tierra.


¡Andaluces, levantaos! ¡Pedid tierra y libertad! Sean por Andalucía libre, España y la humanidad.

Los andaluces queremos volver a ser lo que fuimos: hombres de luz, que a los hombres alma de hombres les dimos.

¡Andaluces, levantaos! ¡Pedid tierra y libertad! Sean por Andalucía libre, España y la humanidad.

J.A.J.E <-- Los mecanicos de Lengua

jueves, 15 de enero de 2009

FIFA World Player



El 'FIFA World Player' ya tiene dueño y responde al nombre de Cristiano Ronaldo dos Santos Aveiro.El delantero portugués del Manchester United ha completado un 2008 de ensueño, después de haber logrado hacerse con todos los trofeos individuales a los que aspiraba.El luso, de 23 años, ha conseguido llevarse la 'Bota de Oro', el premio al 'Mejor jugador del año de la UEFA', el del 'Mejor delantero del año de la UEFA', el 'Mejor jugador del mundo FIFPro', el 'Balón de Oro de la France Football' y el 'FIFA World Player'.Ronaldo se ha situado por encima de jugadores de la talla de Messi (segundo) y Fernando Torres (tercero), además de barrer en las votaciones a Kaká (ganador el año pasado) y Xavi (mejor jugador de la Eurocopa).Todas las quinielas le daban como virtual ganador del ansiado trofeo, aunque había voces que situaban a Lionel Messi como el máximo rival del portugués. Al final, el atacante argentino del Barcelona deberá esperar al próximo año para arrebatarle el trono del fútbol mundial a Cristiano.Por otro lado, las Federaciones de Armenia y Turquía se llevaron el Premio 'Fair Play' que ya portaron en su momento la selección española y la brasileña. Además, las futbolistas estadounidenses recibieron la Distinción Presidencial. Por último, la futbolista brasileña Marta fue coronada por tercer año consecutivo.

J.A.J.E <-- Los mecanicos de Lengua

viernes, 9 de enero de 2009

La Goyesca de Ronda


Ronda es lo Romero y lo Ordóñez. Su paisaje romántico frente a su bicentenaria plaza de piedra nos invita sumergirnos en el pasado de cada rincón de esta serranía romana, árabe y cristiana sobre la roca, siempre en actitud de suicidio ante las cálidas aguas del Tajo. Todos los años se produce un singular milagro por las fiestas septembrinas de Pedro Romero, Ronda despierta de su letargo y vuelve a nacer el recuerdo del pasado con la fuerza de lo auténtico.
Veintisiete años después de la primera corrida goyesca celebrada en Zaragoza, bajo el deseo de recaudar fondos con los que celebrar al año siguiente el centenario de la muerte del pintor maño Francisco de Goya, nace en Ronda la tradicional corrida goyesca, la más antigua y prestigiosa de España. El cartel de aquella efeméride inaugural, en la forma de concurso de ganaderías, que homenajeará al gran Pedro Romero en el segundo centenario de su nacimiento, hace ahora más de medio siglo, lo completarían Cayetano "El niño de la Palma" (Hijo) y dos maestros ilustres de aquellos años 50, como fueron Antonio Bienvenida, encarnando la elegancia y la naturalidad del toreo; junto a un César Girón, lleno de raza y poderío. Antes de recordar las grandes efemérides de las corridas más destacadas de este ciclo goyesco, es obligado adentrarnos en el espíritu del mismo, ya que permanece indeleble en el recuerdo una de las estirpes taurinas más importantes del toreo: la de los Romero. El patriarca de la casa fue Francisco Romero y Acevedo que pese a nacer en Málaga el 12 de mayo de 1665, como torero se hizo en Ronda. Francisco Romero es el primer torero moderno que decide organizar las cuadrillas, utilizar el uso del estoque para matar al toro y hacerlo propio con la muleta para torear. A sus toros solía matarlos de frente dejando la espada, algo hasta ese momento increíble y revolucionario. Como antes decíamos, fue este diestro el fundador de la dinastía de los Romeros, padre de Juan, el que mantiene el pulso con Costillares y, a su vez abuelo del gran Pedro y de sus hermanos Antonio, José y Juan Gaspar. El nieto de Francisco, Pedro Romero Martínez acabó con el reinado en los ruedos de los diestros sevillanos Costillares y Pepe Hillo. Francisco Romero, oscurecido injustamente por la relevancia de su nieto Pedro, ha sido uno de los toreros más importantes que ha dado la historia del toreo formando parte decisiva del nacimiento del toreo clásico tal y como hoy se conoce. Los inicios de Francisco Romero nos emplazan a las últimas corridas caballerescas como paje, tanto en Madrid como en Sevilla, celebradas en 1723. Su permanente lucha por la supremacía de rango frente a los picadores pareció entonces no llegar a buen cauce en muchos de los casos, pero el simple hecho de aquella pugna le convierte en el primer precedente de aquel cambio que luego se produciría inexorablemente. Francisco, siempre en contra del concepto del toreo vasco-navarro tan llenos de recortes como de quiebros frente a la cara del toro, logra años más tarde otro de sus grandes hitos, la constitución de la primera cuadrilla en donde los banderilleros asumen el papel de colaboradores del maestro. A él se le atribuye también el invento de la muleta colocando un palo a la capa, aunque otros autores se lo adjudican a Manuel Bellón "El Africano", registrándose dicho acontecimiento en la localidad gaditana de San Roque. Romero describe en su faena la idea de la lidia contemporánea dividida en tres fases: primero el encuentro del toro con las varas, luego las banderillas y finalmente darle muerte al animal. Desgraciadamente Costillares, mucho más joven que el patriarca de los Romero, lo desplazaría años después con sus novedosas suertes, de un lado la verónica y de otro el volapié. No sería hasta la aparición del nieto del primero, Pedro Romero, que se recuperaría el legado de su abuelo apoyándose en su mayor virtud el poder, ante todos los 5600 toros que estoqueó, a excepción de aquel toro navarro en Egea de los Caballeros que según las crónicas de la época le alcanzó de tal manera que le llegó a romper incluso los calzones. Exigió la preterición de todos los toreros en los carteles y se les respetó. Es decir, Romero se saltó a la torera -nunca mejor dicho- la antigüedad, y aún siendo más moderno que la mayoría exigió torear el primero y ser el director de lidia. Nadie se le opuso y todos sin excepción acataron su exigencia, algo que sólo lograría él y el diestro chiclanero Paquiro en toda la historia de la tauromaquia. Así le cantaba Gerardo Diego al torero rondeño: "Dicen que hubo un torero que cuando hacía el paseíllo, el sol perdía su brillo. Se llamó Pedro Romero" El toreo rondeño se basó durante aquella época en la sobriedad y en la efectividad, en el buscar una buena estocada y el dominio del toro más que la vistosidad de las suertes potenciada por el toreo sevillano durante aquellos años. En aquel momento el toreo era de mucho movimiento y apenas pudo existir lo que hoy conocemos por hondura. Pero esa hondura y quietud pudo venir después con Antonio Ordóñez de una forma notable. No debemos olvidar tampoco que el toreo que hoy conocemos no es otro que la fusión de la escuela rondeña con la sevillana. El impulsor de la goyesca de Ronda fue precisamente el primogénito de Cayetano, "El niño de la Palma", que luciría su mismo nombre y apodo, hasta casi con la misma alegría, bondad y torería que desde siempre caracterizó a su antepasado. Aún se recuerda en Las Ventas una de sus valerosas tardes con salida a hombros incluida tras estoquear a un Pablo Romero en el año 58 junto a Rafael Ortega, César Girón y mi tío el rejoneador Josechu Pérez de Mendoza. Llegado a este punto, quisiera recordar también a su padre Cayetano, íntimo de mi tío José María de Cossío, oscurecido por el alcance artístico de sus descendientes, al igual que le sucediera al patriarca de los Romero. Él crea con su irrupción en los ruedos una revolución hasta entonces desconocida. Maestro completo en el concepto más gallista del toreo, dados sus conocimientos privilegiados del toro y de las suertes, pertenecía a esa lista de maestros destacados por su empaque y elegancia ausente de dramatismos y ventajas. Pocos como él supieron aunar en sus primeros años de profesión la escuela de José y Juan, convirtiéndose en un adelantado a su tiempo, intuyendo inconscientemente la llegada del neoclasicismo en el toreo, que sí se advertiría años más tarde en su hijo Antonio, llamado a convertirse en su mejor representante. Con Antonio Ordóñez, paladín de la pureza y el clasicismo, unido a su empaque y gallardía, se unen la corriente estética belmontista con la colocación manoletista. Muleta y capote los dominó como casi ninguno. Con el capote se hacia viva su verónica honda y profunda, llena de elegancia y rigor, con una majestuosidad increíble. La clase de su toreo es evidente en cada tarde y parece cubrirlo todo. Prueba de ello fueron sus doblones llenos de sabor con los que iniciaba las faenas. Su constante preocupación por la búsqueda de la perfección del arte de torear le convierten por sí solo uno de los grandes maestros que más regularidad adquirieron en el tiempo. Con aquel Ordóñez de los dorados años sesenta, en plenitud de facultades, haciendo con su verónica y especialmente con su toreo en redondo todo lo antiguo e inimaginable, parece que el toreo por vez primera se tome una pausa para ver fusionarse lo clásico con lo revolucionario. Lo nuevo, lo viejo y lo desconocido le eran propios, de forma que recogía las suertes clásicas y en su interpretación las hacía más acabadas. ¡Qué grandeza la suya al pasarse al toro por delante, en el pase de pecho final! Parecía que todo quedase dormido a su alrededor, quieto y expectante. No solo fue un torero con categoría artística impar; poseyó además un descomunal valor y logró en su espléndida madurez -algo vedado a los demás hasta llegar él- aquella regularidad en la perfección más clásica, pese a sus muchísimos percances y cornadas. Las corridas goyescas nacen y se continúan ininterrumpidamente bajo el amparo de dos generaciones de los Ordóñez, salvo un breve paréntesis de dos años, consolidándose como las más antiguas y prestigiosas de todas. Tan sólo la más moderna del país organizada por la Comunidad de Madrid para celebrar el 2 de mayo en la madrileña plaza de Las Ventas desde hace 10 años, mantiene junto a la nuestra rondeña, tan distinguida tradición. De las corridas de la época que conocieron los Romero y que pintara Francisco de Goya, celebradas con asiduidad antes de la Guerra de la Independencia apenas queda ya nada, salvo los ternos. Aquellas se desarrollaban durante una jornada completa, participando hasta casi una veintena de reses de seis o siete años para cuatro o cinco matadores, acompañados de casi una docena de banderilleros por coleta. En los años veinte del siglo XIX esta costumbre se partiría en media jornada, tal y como hoy en día la conocemos. En éstas se podían observar muchas curiosidades, actualmente impensables con el paso de la modernidad y su evolución. Así observaríamos a los picadores con sus caballos desprovistos de petos avanzar por delante de los matadores durante el paseíllo hasta colocarse en sus terrenos para no abandonarlos durante la lidia. No sería hasta Paquiro cuando todo esto se invierte; también al final de cada faena llegaba la suelta de los perros para sujetar las embestidas de toro y se practicaba la suerte del desjarrete con la media luna para acabar reduciendo al animal. Los vestidos de los maestros, especialmente los rondeños solían ser de terciopelo y sin adornos, la corrida era interpretada como una gran fiesta de gala en donde tampoco faltaban los dominguillos y mojigangas, intentando representar una escena del Quijote con toros en medio. La famosa corrida de toros Goyesca de Ronda, evento que organizó el maestro Antonio Ordóñez durante cuarenta y dos años consecutivos, es una parte esencial de la historia taurina de esta ciudad y de la historia de la Fiesta en general, pues su alcance internacional no conoce fronteras y son muchos los visitantes que la llenan cada tarde. Es un largo peregrinaje desde cualquier rincón del orbe mundial en busca de reencuentro con el pasado. Tras la muerte del maestro en 1998, su nieto Francisco Rivera Ordóñez tomó el relevo de su abuelo y continuó la obra, simultaneándolo con su propia carrera profesional. Todas las corridas tuvieron y tienen algo para recordar, pues son fruto y muestra de cinco décadas del toreo capitaneadas por las máximas figuras del momento, torear en Ronda es como torear el Domingo de Resurrección en Sevilla, actuar en este coso es todo un privilegio pues no es sólo una cita con la fiesta sino también con la historia de la cultura española; junto a la presencia los dos anfitriones, Antonio Ordóñez puro clasicismo y empaque; y Francisco Rivera Ordóñez, arrojo y mando; algunos de los representantes de aquellos carteles fueron en los años 50, Julio Aparicio, largura y dominio; y César Girón, raza y poderío; en los años 60, Paco Camino inteligencia y sutileza; en los años 70, Francisco Rivera "Paquirri", casta y pundonor; y José María Manzanares, temple y compás; en los 80, Juan Antonio Ruíz "Espartaco", la profesionalidad personificada; y Paco Ojeda, el genio fugaz; en los 90, Enrique Ponce la clase y la sabiduría de un superdotado; Joselito, variedad y torería; y José Tomás, el tremendismo con clase; en el 2000 con Ponce también y Julián López "El Juli" entre el enciclopedismo y el prodigio de la casta. Tardes para la historia de las goyescas de Ronda, fue aquella tarde de 1960 en la que nació como torero Rafael de Paula en la corrida de su alternativa teniendo a Julio Aparicio como testigo y a Antonio Ordóñez de testigo frente a los atanasios. Nunca dos verónicas tan majestuosas coincidieron antes. Hondura gitana y temple inacabable. Otra tarde imponente fue la del año 1965 en la que Antonio Ordóñez corta todo lo posible tras dos gloriosas faenas junto a Bienvenida, Corbacho y Bohórquez. No debemos olvidar la goyesca de los Núñez con Ordóñez y Camino de 1975 siempre en dura pugna; la última goyesca de Antonio junto a Paquirri, con sabor a despedida y aires gloriosos barbateños, cuatro años después sería Paquirri quién nos dejaría; o la apoteósica tarde de Paco Ojeda en solitario en 1987. Este año dos Rivera Ordóñez se medirán en Ronda, el último de los Cayetano tomará la alternativa y todo volverá a nacer de nuevo como en aquella zapatería llamada La Palma en donde Corrochano cantó al patriarca de los Ordóñez aquello de: "Es de Ronda y se llama Cayetano.el nombre es de torero; el pueblo también. Condiciones tiene, yo las he visto".

J.A.J.E <-- Los mecanicos de Lengua

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Renacimiento


Renacimiento es el nombre dado al amplio movimiento de revitalización cultural que se produjo en Europa Occidental en los siglos XV y XVI. Sus principales exponentes se hallan en el campo de las artes aunque también se produjo la renovación en la literatura y las ciencias, tanto naturales como humanas.
El Renacimiento es fruto de la difusión de las ideas del
humanismo, que determinaron una nueva concepción del hombre y del mundo.
El nombre Renacimiento se utilizó porque éste retomó los elementos de la cultura clásica. Además este término simboliza la reactivación del conocimiento y el progreso tras siglos de estancamiento causado por la mentalidad dogmática establecida en la Europa de la
Edad Media. El Renacimiento planteó una nueva forma de ver el mundo y al ser humano, el interés por las artes, la política y las ciencias, cambiando el teocentrismo medieval, por el antropocentrismo renacentista.
Sin embargo, Vasari, había formulado una idea determinante, el nuevo nacimiento del arte antiguo, que presuponía una marcada conciencia histórica individual, fenómeno completamente nuevo en la actitud espiritual del artista. De hecho el Renacimiento rompe, conscientemente, con la tradición artística de la
Edad Media, a la que califica, con pleno desprecio, como un estilo de bárbaros, que más tarde recibirá el calificativo de gótico. Con la misma consciencia, el movimiento renacentista se opone al arte contemporáneo del Norte de Europa.
Desde una perspectiva de la evolución artística general de Europa, el Renacimiento significa una «ruptura» con la unidad estilística que hasta ese momento había sido «supranacional».
Sobre el significado del concepto de Renacimiento y sobre su colocación cronológica se ha discutido muchísimo; generalmente con el término Humanismo se indica el proceso innovador, inspirado en la antigüedad clásica y en la consolidación de la importancia del Hombre en la organización de la realidad histórica y natural, que se aplicó en los siglos XIV y XV

ETAPAS

Diferentes etapas históricas marcan el desarrollo del Renacimiento:
La primera tiene como espacio cronológico todo el siglo XV, es el denominado
Quattrocento, y comprende el Renacimiento temprano que se desarrolla en Italia.
La segunda, afecta al siglo XVI, se denomina
Cinquecento, y su dominio artístico queda referido al Alto Renacimiento, que se centra en el primer cuarto del siglo. Esta etapa desemboca hacia 1520-1530 en una reacción anticlásica que conforma el Manierismo.
Mientras que en Italia se estaba desarrollando el Renacimiento, en el resto de Europa se mantiene el
Gótico en sus formas tardías, situación que se va a mantener, exceptuando casos concretos, hasta comienzos del siglo XVI.
En Italia el enfrentamiento y convivencia con la antigüedad clásica, considerada como un legado nacional, proporcionó una amplia base para una evolución estilística homogénea y de validez general. Por ello, allí, es posible su surgimiento y precede a todas las demás naciones.
Fuera de Italia la Antigüedad Clásica supondrá un caudal académico asimilable, y el desarrollo del Renacimiento dependerá constantemente de los impulsos marcados por Italia. Artistas importados desde Italia o formados allí, hacen el papel de verdaderos transmisores.
Los supuestos históricos que permitieron desarrollar el nuevo estilo se remontan al siglo XIV cuando, con el
Humanismo, progresa un ideal individualista de la cultura y un profundo interés por la literatura clásica, que acabaría dirigiendo, forzosamente, la atención sobre los restos monumentales clásicos.
Italia en ese momento está integrada por una serie de estados entre los que destacan
Venecia, Florencia, Milán y el Estado Pontificio.
La presión que se ejerce desde el exterior impidió que, como en otras naciones, se desarrollara la unión de los reinos o estados; sin embargo, sí se produjo el fortalecimiento de la conciencia cultural de los italianos.
Desde estos supuestos fueron las ciudades las que se convierten en centros de renovación artística.
En Florencia el desarrollo de una rica
burguesía ayudará al despliegue de las fuerzas del Renacimiento, la ciudad se convierte en punto de partida del nuevo estilo, y surgen, bajo la protección de los Médicis
, las primeras obras que desde aquí se van a extender al resto de Italia.

J.A.J.E <-- Los mecanicos de Lengua